Secretaría Técnica. Con fecha de 22 de mayo, el Ministerio de Ciencia e Innovación puso en marcha el subprograma INNPACTO con el objetivo de movilizar la inversión privada en investigación tecnológica.
La necesidad de acelerar la transformación del modelo productivo en una economía basada en el conocimiento, está llevando a las administraciones a multiplicar sus esfuerzos por canalizar la gran cantidad de investigación que se realiza en nuestro país hacia ámbitos con una alta demanda de mercado.
Por este motivo, los proyectos deben protagonizarlos consorcios de entidades con diferentes funcionalidades. Así, las pequeñas y medianas empresas y las micro pymes identifican nichos de mercado y procuran la comercialización de soluciones tecnológicas y sus productos.
Por otro lado las diferentes figuras de derecho público que operan en el campo de la investigación, como son los centros tecnológicos, centros públicos y privados de investigación, laboratorios e institutos universitarios deben realizar los trabajos científicos de investigación y desarrollo con arreglo a dicho fin.
Una vez más, el común denominador de todo programa público de apoyo a la I+D+i prioriza la investigación con vocación comercial en un intento de reconducir el enfoque tradicional de la investigación científica, claramente orientada a la docencia, la publicación y el reconocimiento económico y académico.
Parece lógico que en un mundo globalizado y altamente competitivo la verdadera eficiencia de los procesos científicos se demuestra obteniendo resultados eficaces, comercialmente rentables, de producción sostenible desde todos los puntos de vista y, por lo tanto, de rápida inmersión en el tejido productivo de las sociedades que los impulsan.
No tiene demasiado sentido seguir investigando de espaldas a la realidad y, mucho menos, hacerlo sin fines claros de rentabilidad y proyección comercial y si no que se lo digan a esas sociedades españolas que, poco a poco, van generando nuevos productos de amplia proyección internacional.